«CRÓNICAS DE RADICALIZACIÓN IDEOLÓGICA EN EL SIGLO XXI»
«Y en ese desencuentro con la fe»
Crónicas de radicalización ideológica en el siglo XXI
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«Estás desorientado y no sabés
qué trole hay que tomar para seguir
Y en ese desencuentro con la fe
querés cruzar el mar y no podés»
Así comienza el tango Desencuentro, compuesto en 1962 con letra de Cátulo Castillo y música de Aníbal Troilo, en donde se retrata a un hombre abatido por la crueldad del mundo y la adversidad del destino. No hay una figura trascendental que lo salve («¡Si hasta Dios está lejano!»), se han perdido los valores («Creíste en la honradez y en la moral, ¡qué estupidez!») y hasta lo han humillado de la peor manera («Se rieron de tu abrazo»). Ni siquiera el suicidio («ni el tiro del final te va a salir») podrá ser un consuelo para este hombre. Es como si este «desencuentro con la fe» fuera una experiencia definitiva, radical, que no admite fugas porque ya no hay lugar a dónde ir.
Es a partir de aquí, justamente, que me gustaría reflexionar en esta columna sobre algunos casos de radicalización ideológica. Porque, a decir verdad, no todos renuncian a la búsqueda de un lugar tras haber vivido un desencuentro con la fe. Hay quienes —desorientados o no— prefieren unirse a un movimiento de ultraderecha. Gente que nunca antes había militado, que jamás mostró interés en política, de pronto consideran oportuno irse con aquellos que fantasean exterminio y segregación. Esto me asombra. Y, como alguna vez explicó Karl Jaspers, el asombro es uno de los orígenes de la filosofía. Propongo, entonces, ensayar algo de de filosofía y tratar de descifrar a los nuevos procesos de radicalización ideológica en el siglo XXI.
Mateo Dieste
